miércoles 20 de agosto de 2008

ANÁLISIS A FONDO: SECUESTRO, INFAMIA

20-08-08 (PARA LAS EDICIONES DEL JUEVES 21 DE AGOSTO)

FRANCISCO GÓMEZ MAZA

  • Secuestro y violencia del narcotráfico ponen en jaque al Gobierno
  • Hoy, la enésima reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública

“Familias desesperadas por secuestros en México”, es el titular dramático de El Nuevo Herald de Miami en su edición de este miércoles, que encabeza una entrevista que la periodista Sophie Nicholson, de la Agencia Francesa de Prensa, le hizo a Isabel Miranda de Wallace, quien lucho hasta lo imposible por localizar a su hijo secuestrado el 12 de julio de 2005, cuando esa madre dejó de trabajar como maestra para dedicarse de tiempo completo a investigar el paradero de Hugo y averiguar quiénes lo había secuestrado.

La Unidad Antisecuestros de la PGR elaboró un diagnóstico sobre la “industria” del secuestro en México que refiere que el secuestro creció 9.1 por ciento en los primeros cinco meses del presente año, al pasar de 62.5 a 64.6 plagios mensuales, en promedio. De enero pasado a la fecha se ha cometido un promedio de 2.1 plagios por día. Además, durante los primeros 20 meses de la administración de Calderón, la PGR ha obtenido 438 autos de formal prisión contra presuntos secuestradores, mientras los jueces federales impusieron sentencias condenatorias a 109 integrantes de bandas, aunque el diagnóstico no precisó si se trata de fallos de primera instancia o si ya son definitivos e inapelables.

La PGR sostiene que en gran medida el incremento de los secuestros se debe a la participación, cada vez más frecuente, de células de cárteles del narcotráfico que se están dedicando a esta actividad, con estructuras y equipos más avanzados. Aunque el diagnóstico admite que estas bandas encuentran un importante aliado en “corporaciones policiacas o públicas”, y que “existen personas que les pasan (a los plagiarios) información de las actividades económicas de personas que son potencialmente secuestrables”, la dependencia que encabeza Eduardo Medina Mora asegura que se trata, fundamentalmente, de “autoridades locales”.

El repunte de los secuestros obedece también a que integrantes de distintas bandas han salido de prisión y han reactivado sus células delictivas, liderados por quienes permanecen en la cárcel. Las células operativas de organizaciones dedicadas tradicionalmente al narco hoy día se dedican también al secuestro, compitiendo con quienes dominaban ese sector delictivo; por ello, la actividad criminal se volvió competencial, usando la violencia con mucho mayor frecuencia entre sí y ante la sociedad, para ganar mercados, territorios o posiciones.

Pero volvamos con la entrevista de Nicholson a quien Miranda de Wallace explica cómo el secuestro de su hijo convirtió a su familia en un equipo de detectives: persiguiendo sospechosos, asumiendo identidades falsas, capturando secuestradores y hasta desenterrando un cadáver. ''En México a la autoridad no le importan los secuestrados ni los familiares de los secuestrados. Nunca hacen absolutamente nada'', le dijo Isabel a la reportera de la AFP, en su hogar en el sur de Ciudad de México, vigilado por tres policías armados desde que escapó a un intento de asesinato el mes pasado.

''¿Por qué sigo? Porque yo creo que cualquier mamá a la que le roben un hijo tiene que ir a buscarlo'', dice Isabel, una entera mujer de 57 años de edad. Los esfuerzos de la familia han llevado al arresto de cuatro miembros de la banda de secuestradores --liderada por el ex oficial de policía César Freyre-- en México y uno en Estados Unidos.

El reciente secuestro y asesinato de Fernando Martí, de 14 años, hijo de un acaudalado personaje de ciudad de México, raptado cuando iba al colegio junto a un chofer y un guardaespaldas, en un caso en el que la policía está presuntamente involucrada, ha generado una nueva ola de enojo público.

México ha superado a Colombia en cantidad de secuestros, según la ONG holandesa Pax Christi y organismos locales. La capital y las zonas cercanas son las zonas más afectadas del país. Según cifras oficiales, en la primera mitad del 2008 hubo 323 secuestros en Ciudad de México, pero un grupo de defensa de derechos humanos estimó el número en 400, contra 438 en todo el 2007.

Grupos de derechos humanos – dice Nicholson- estiman que por cada caso denunciado hay dos o tres personas más secuestradas. La clase alta de la ciudad apela a automóviles blindados, guardaespaldas privados, viajes en helicóptero y mudanzas fuera de la capital para protegerse del riesgo de secuestro. Pero no sólo los ricos son blanco de los delincuentes. ''En México el secuestro afecta a todos los niveles sociales'', de acuerdo con el abogado Max Morales, asesor en secuestro y seguridad desde hace 20 años.

De ocho mil plagios reportados en el país desde 1994, según el Consejo Nacional para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, 700 de las víctimas murieron, aunque sus familias pagaron el rescate. Y el vínculo entre los delincuentes y la Policía tiene raíces profundas. ''Hoy en día, en 70 u 80 por ciento de los casos agentes de la policía o ex-policías pertenecen a los grupos de secuestradores en México'', dijo Morales.

El gobierno propuso en las últimas semanas nuevas medidas para luchar contra los secuestros y hoy jueves se reúne el Consejo Nacional de Seguridad, encabezado por el presidente Felipe Calderón para analizar la situación de extrema violencia que se vive en México, tanto por los enfrentamientos sangrientos entre bandas de narcotraficantes y entre éstas con los militares y cuerpos de policiacos enrolados en los operativos en contra de los cárteles de la droga y las bandas criminales. En la reunión, en Palacio Nacional, está presente también, haciendo a un lado la ojeriza que le tiene al presidente Calderón, el gobernador del DF, Marcelo Ebrard, quien tiene en su cartera un pliego de 10 propuestas para enfrentar la extrema situación y que fundamentalmente están inspiradas en las teorías de Rudolph William Louis "Rudy" Giulia ni III, más conocido por haber sido alcalde de Nueva York de 1994 a 2001, en donde aplicó la llamada “Tolerancia Cero” en contra del crimen organizado, y fue contratado por el gobierno del DF, de López Obrador, para asesorarlo en la lucha contra el crimen en la ciudad de México.

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